The Streets (para The Best & Brightest).

Nunca imaginé escuchar a un rapero inglés criado cerca de los slums de los que se harta a hablar Theodore Dalrymple. Pero el caso es que lo hago. Casi a diario. Mike Skinner tiene la voz cadenciosa y melancólica y ese acento “british” asincopado. En algunas canciones se permite cantar durante el estribillo. Son estupendas: “It’s too late”, “We can never be friends”, “Dry your eyes, “Wouldn’t have it any other way”, “Could well be in”.

Le sale el barrio por todas partes. Las calles de Birmingham. Alcohol, chicas, cigarrillos, drogas, fútbol, televisión. Historias cotidianas. Hay un poso inevitable de tierna amargura.

Es un tipo ojeroso, pálido y delgado. Sufre de epilepsia y ha padecido el síndrome de fatiga crónica. Es muy mal hablado. Le gustan demasiado las mujeres. Su primer álbum en 2002 lo compuso con el laptop en su habitación, “Original Pirate Material”. Pero fue su segundo, dicen que el mejor, el que le consagró: “A Grand Don’t Come From Free”. Se puede escuchar como un relato, de hecho lo es. Una película. Ocurren cosas desde la primera a la última canción.

Honesto y comprometido, canta probablemente con el corazón en la mano. De estilo indefinido, rap, garage uk, grim, hiphop… es respetado por sus colegas raperos americanos. Milly McMahon en la introducción a una entrevista para Complex dice que ha liberado a una generación. Las portadas de sus discos son toda una declaración.

En 2011 acabó la aventura y publicó una autobiografía: “The Story of The Streets”. Cerró la página web y emprendió un nuevo camino. Ahora escribe y compone para The D.O.T.

No dejen de escucharle.

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