Cuestión de perspectiva (para The Best & Brightest).

Cuestión de perspectiva (para The Best & Brightest).

Leyendo sobre Ryszard Kapuściński descubro que el periodista polaco tenía cierta obsesión por los zapatos. En sus crónicas se fija en el calzado de las personas que le rodean. En África o en Sudamérica. Creo recordar que llega a decir que la dignidad de un hombre comienza en sus zapatos.

Cuenta como en su fría Polonia natal, poco antes de la invasión soviética, su padre le fabricaba rudimentarios zapatos de fieltro. Y sufre la humillación extrema de no poder caminar convenientemente, casi descalzo, por terrenos tan inhóspitos. Esa sensación le acompañará toda la vida. Buscará zapatos de buena suela, que hagan ruido al pisar, sólidos, casi de una pieza.

Algo parecido a la fijación rumiante de mi abuela con su sempiterno mendrugo de pan.

Los acontecimientos vividos en la niñez nos dejan marcados la mayoría de las veces inconscientemente y adquirimos una sensibilidad especial para ciertas cosas. Además de los genes, la natural tendencia. Kapuściński enfocará la mirada en los más desfavorecidos de los continentes. Como buscando a ese niño que fue en otros ojos y latitudes.

El campesino en la milicia que recoge las botas de los soldados muertos para su familia, y que le permite justificar su pertenencia inaudita a la guerrilla. Por ejemplo.

Suelo pensar, cuando disfruto de algo hecho por alguien, que ese alguien tiene forzosamente que ser buena persona. No siempre es verdad. Y me pregunto por qué las calamidades que se pueden sufrir a lo largo del periplo vital a unos los hacen mejores y a otros peores.

No critiques a nadie antes de haber andado varios kilómetros con sus zapatos. ¿Y la perspectiva que ofrece la vida desde unos pies descalzos? Kapuściński siempre la tuvo presente.

 

 

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