Los Casariego (para The Best & Brightest).

Los Casariego (para The Best & Brightest).

La familia Casariego tiene una forma especial de educar en la sentimentalidad. Empezando por Pe Cas Cor, que marcó al resto de hermanos, siguiendo por Martín y Nicolás, y terminando por Antón. Todos sus títulos son fascinantes.

“Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero” es una obra juvenil que todo adolescente debiera leer. Se lo dije una vez a Martín: “Me has robado esa novela”. Narra un inocente amor de colegio con frescura y gracia. “Es lo mejor que le puedes decir a un autor”, me contestó.

“Qué te voy a contar”, su primera novela, se lee de un tirón. “El chico que imitaba a Roberto Carlos” la recuerdas con júbilo y cierto pesar. “Campos enteros llenos de flores”, una serie de relatos entrelazados, es un libro más adulto que incide en desamores con un deje melancólico insoslayable. De esos de quedarse en la barra de un bar con la mirada perdida y el gintonic a medio terminar.

Nicolás escribió “Cazadores de luz”, una novela de ciencia ficción y relaciones de pareja con un ambiguo mensaje final.

Y Pe Cas Cor. Poeta y pintor minoritario, como tiene que ser. Leer sus “Poemas encadenados” es lanzarse de lleno a la personalidad compleja del Casariego hermano mayor, que gustaba vestir de azul Mahón, sentir el frío como una forma de pureza, y no interesarse en absoluto por la difusión de su obra.

“Mi angustia es el eco de la risa de Dios”, llegó a escribir. El 8 de enero de 1993 se arrojó al paso de un tren en marcha.

El incendio de la Torre Windor, edificio diseñado por su padre, Pedro Casariego, fallecido algunos días antes, y que contemplaron esa noche los hermanos hipnotizados, no deja de ser una especie de homenaje a un sino familiar. Entendido así resulta hasta bonito.

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