Sentir poeta (para The Best & Brightest).

Sentir poeta (para The Best & Brightest).

Yo creo que empecé con Gabriel Celaya. Realmente, con Gabriel Celaya. Después de los clásicos en el colegio, Machado y compañía. Que no lograbas entender del todo.

Luego llegaron, como a todo principiante, “Las mil mejores poesías de la lengua castellana”, de Bergua. Recientemente “Las cien mejores poesías de la lengua castellana” de Luis Alberto de Cuenca. Y el propio Luisal, que oxigena. La poesía de Luis Alberto es muy de regalar a las ex. Un poco de Pe Cas Cor, un poco de Gil de Biedma. Y Borges. Apenas nada del cursi de Benedetti. No me atrevo con los franceses. Chupitos de William Blake.

Voy a intentar la poesía de Carlos Marzal, ya que no puedo con su novela. Y a volver a Juan Carlos Mestre, que en su  poema “La tumba de Keats” cita mi apodo.

Concentrar una emoción. Detallar un sentimiento. Hacer zumo de un recuerdo. Educar la sensibilidad.

La poesía se siente, se piensa, se escribe, y se lee en soledad. Para entender lo que nos pasa, o les pasa a otros. Sin cierta experiencia no es posible entenderla (a veces ni con ella).

Ocurre que el cuerpo te pide carne de poemas, como hamburguesas de un McDonald’s. Un atracón intenso. Una digestión prolongada. Una exégesis del alma con la mirada perdida.

¿No cambia el paisaje habitual, se hace distinto, se percibe de otra manera, cuando un familiar ha muerto recientemente, o nos afligen ciertos pesares? ¿No es cierto que vivimos como en un mundo irreal?  Pues eso es poesía.

¿No cambia el paisaje habitual, se hace distinto, se percibe de otra manera, cuando nos enamoramos, o sentimos una dicha especial? ¿No es cierto que vivimos como en un mundo irreal? Pues eso es poesía.

Hay poetas andantes que jamás escribieron una línea. Igual son los mejores.

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