Bene vixit qui bene latuit

«Bene vixit qui bene latuit.» Tristia, de Ovidio. En su día mandé traducir estas palabras a los estudiantes: «Quien ha vivido en la sombra ha vivido bien». No lo comprendieron. ¡Publicidad! ¡El periódico! Ese era su Walhalla particular. ¿Qué les dije entonces? «Ustedes han sustituido la oración matinal por la lectura de los periódicos.» Les hizo gracia. Así que tampoco lo habían comprendido. Y a eso se le llama Gebildeten, personas cultas. Llegué a impartir algunas conferencias sobre la Bildung o educación liberal. Ya entonces expliqué que ningún ser humano aspiraría a ella si supiera que el número de verdaderos intelectuales es increíblemente pequeño y no va a ser mayor. Los seres humanos pueden engañarse a sí mismos de innumerables maneras. El soberbio concepto de Bildung carece de todo sentido, al haberse reducido a una concha bellamente pintada pero absolutamente vacía. La utilidad ha sido proclamada la principal meta de la vida. Y, más en concreto, ganar todo el dinero que sea posible. Y yo, encargado de la noble tarea de formar a la joven elite, había visto cómo mi cometido se degradaba hasta el extremo de ya solo formar a gente comercial. Todo había de ser comercial, adaptado a los gustos del momento, corriente, pero sobre todo no podría ser distinto, ni difícil, ni pesado, sino solo normal, sí, preferentemente normal. Esa era la única manera de ganar dinero con facilidad, de encontrar la felicidad. ¡Por favor, nada complicado, Herr Professor! Bitte! Porque toda cultura que condujera a la soledad, que no girase en torno al dinero y al lucro, que requiera tiempo, la Bildung, en suma, que yo deseaba impartir, era calificada de höheren Egoismus y de unsittlichen Bildungsepikureismus, elitista y epicureísta inmoral. Si no fuera tan trágico podría ser hasta cómico. Universidades. Fui profesor con veinticinco años. Me congratulo de haberlo dejado todo siete años después. Migraña. Menos mal que esos dolores infernales han servido para algo. La universidad es corrupta hasta la médula. Gente corriente. Ahí están. Ahí se forman. Conformar. Es esta la nueva definición de lo mejor. Adaptarse. Al dinero y al público, claro está. Los intelectuales jamás salvarán al mundo. Ni falta que les hace. Pues el mundo se hundirá de todas formas. Ellos solo contribuyen a que se acelere el proceso. Escribir tampoco saben. Que mejoren su estilo. Así mejorarán también su pensamiento.

Nobleza de espíritu. Una idea olvidada. Rob Riemen.